
En muchos restaurantes existe la idea de que el escandallo se hace una vez y ya está resuelto.
Pero la realidad es muy distinta.
Los precios de proveedores cambian constantemente: materias primas, bebidas, productos frescos… Incluso pequeñas variaciones pueden afectar directamente al margen de un plato.
Cuando el escandallo no se revisa, el negocio puede estar vendiendo platos con un margen muy inferior al que cree.
El escandallo es mucho más que una receta.
Es una herramienta de gestión que permite:
–Conocer el coste real de cada plato.
–Ajustar precios cuando el mercado cambia.
–Detectar platos poco rentables.
–Tomar decisiones estratégicas sobre la carta.
En hostelería, muchas pérdidas no vienen por falta de clientes, sino por falta de control en los costes.
Y ahí es donde una buena gestión administrativa marca la diferencia.
Actualizar escandallos de forma periódica permite recuperar el control del negocio y asegurar que cada plato realmente aporta margen.
Porque en hostelería, la rentabilidad no depende solo de vender más.
Depende de gestionar mejor.

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