
Muchos negocios de hostelería centran toda su atención en atraer clientes, mejorar el servicio o innovar en la carta. Sin embargo, existe un factor menos visible que puede afectar directamente a la rentabilidad del negocio: la gestión de proveedores.
Trabajar con varios proveedores es algo habitual en bares y restaurantes.
Carnes, verduras, bebidas, lácteos o productos de limpieza llegan desde diferentes distribuidores.
El problema aparece cuando no existe un sistema claro para controlar pedidos, precios y facturas.
Es muy frecuente encontrar situaciones como estas:
-Precios que cambian sin ser revisados
-Facturas que no se comparan con pedidos
-Proveedores que aumentan costes progresivamente
-Falta de análisis de costes en determinados productos
A simple vista el negocio funciona. Hay clientes, hay movimiento y se vende cada día.
Pero poco a poco el margen de beneficio se reduce.
Los negocios más rentables no solo venden bien. También gestionan bien su parte administrativa.
Comparar proveedores, revisar facturas y controlar los costes permite detectar desviaciones y mejorar la rentabilidad del negocio.
En hostelería, una buena gestión no solo se ve en la cocina o en la sala. También se ve en los números.

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